CONDUCE: Paloma Ávila
Cristóbal Juliá y Óscar Crisóstomo
Dos gobernadores regionales de distintos sectores políticos —Cristóbal Juliá (Coquimbo) y Óscar Crisóstomo (Ñuble)— coinciden en un mismo diagnóstico: Chile es uno de los países más centralizados de la OCDE, y los gobiernos regionales, pese a haber sido creados para revertir esa concentración de poder, siguen "tutelados" por el nivel central. Ambos describen el costo cotidiano del centralismo en sus territorios —falta de conectividad, brechas en salud, escasez de oportunidades para los jóvenes— y comparten que los gobiernos regionales administran apenas el 2% del presupuesto nacional del país, pese a asumir responsabilidades crecientes. Juliá relata la creación, desde cero, de la primera carrera de medicina en la región de Ñuble junto a la Universidad del Bío-Bío, como ejemplo de decisiones regionales con impacto directo en la retención de talento; Crisóstomo, por su parte, destaca inversiones en cultura y deporte —desde una escuela vulnerable que viajó a Viena hasta el financiamiento de una joven patinadora— como forma de "cambiarle la vida a las personas" a pequeña escala. Ambos defienden un estilo de política dialogante y alejado de la confrontación mediática, incluso cuando eso implica menos exposición pública, y llaman al Gobierno central a salir de las "trincheras": piden más autonomía financiera, una ley de "regiones más fuertes", una unidad propia de seguridad y ajustes al fondo espejo del Transantiago y al royalty minero, entre otras demandas concretas. El capítulo cierra con una reflexión sobre los aprendizajes del cargo —aprender a no responder desde la emocionalidad, tolerar la crítica y dialogar incluso con alcaldes de bandos opuestos— y con un llamado conjunto a recuperar una política de consensos y respeto, en momentos en que los 16 gobernadores regionales de Chile buscan trascender la polarización desde sus territorios.