CONDUCE: Matilde Burgos
CNN Íntimo: Francisco Melo
El episodio está grabado en la sala donde Melo dio sus primeros pasos —la actual Sala Sergio Aguirre, que en su época era simplemente la Sala 1— con su generación estrenando la nueva Escuela de Teatro y Fernando González como maestro. Ahí, dice, más que declararse actor empezó su viaje de descubrimiento, ese en que todo artista se pregunta si tiene o no dedos para el piano. Cuenta que el teatro no estaba en sus planes ni de lejos, que nunca ha logrado identificar el momento exacto en que decidió, y que su padre ingeniero —que lo imaginaba ingeniero también— aceptó el desafío con dudas y miedos, pidiéndole una carrera paralela por seguridad. Habla de los fracasos que hay detrás de una carrera que se ve exitosa: no solo la película o la teleserie que no funciona, sino los personajes que no le calzan, esos con los que pelea una temporada entera en vez de prestarles el cuerpo. De ahí saca lo que considera el núcleo del oficio: disciplina, rigor y coraje, y el ejercicio más difícil de todos, que es callar y escuchar, porque escuchar obliga a estar en tiempo presente. La conversación también revisa el contexto en que se formó: entró en 1984, vivió en esa escuela el período del Sí y el No y la violencia de esos años, y desde ahí reflexiona sobre la responsabilidad social del arte, que para él pasa por provocar. Recuerda el ciclo de teleseries de Vicente Sabatini que instalaron en horario masivo el mundo del circo, los gitanos, los pascuenses y el salitre, y por qué le gratificaba saber que en una casa se discutía a partir de eso. Cierra hablando de lo intenso que es el teatro comparado con el cine o la televisión, y del estreno que tenía entre manos.